ESTRATEGIA NACIONAL DE ENERGÍA 2012-2030

ESTRATEGIA NACIONAL DE ENERGÍA 2012-2030

El Desafío Energético de Chile
Fundamento de un País Desarrollado

Chile vive un momento crucial en su historia. Se enfrenta al enorme desafío y a la noble tarea de generar las condiciones adecuadas para alcanzar el desarrollo en las próximas décadas. Éste es el objetivo que se ha propuesto este Gobierno y representa la seria aspiración de nuestro país por brindar mayores y mejores oportunidades a nuestros compatriotas. Conseguir que Chile sea una nación desarrollada implica no sólo alcanzar determinadas metas macroeconómicas, sino además dar un salto significativo, cuantitativo y cualitativo, en materia educacional; fortalecer las garantías en materia de salud; avanzar decididamente en el acceso y calidad de la vivienda; y definitivamente, acabar con la indigencia, para así mejorar las condiciones de cientos de miles de chilenos que hoy viven en la pobreza.

Para alcanzar el desarrollo se requiere de un crecimiento sostenido de la economía chilena. En efecto, entre 1986 y 2010 Chile ha crecido a una tasa de 5,4% (7,4% entre 1986- 1998 y 3,3% entre 1999-2009). A partir del año 2009, y especialmente durante los años 2010 y 2011, nuestro país ha recuperado la capacidad de crecer a altas tasas, con un sector productivo reaccionando de forma vigorosa y con una economía muy activa, lo que a su vez ha traído aparejado positivos resultados a nivel de empleo. En efecto, la economía chilena acumula un crecimiento proyectado al 2011 de 6,3%, mostrando la mayoría de los sectores una fuerte expansión. En la medida que nuestro país crece, mayor energía requiere, produciéndose un natural acoplamiento entre economía y energía. En consecuencia, el desafío de Chile hoy es contar con recursos energéticos suficientes y competitivos para apoyar ese desarrollo. En efecto, la energía es un insumo esencial para la sociedad; su disponibilidad y abastecimiento influyen directamente en el crecimiento social y económico, y en consecuencia, en la reducción de la pobreza. La falta de acceso a fuentes y redes de energía confiables constituye, ciertamente, una peligrosa limitación para el progreso social sostenible, para el crecimiento económico y para el bienestar de la población. Así las cosas, Chile debe tener un horizonte claro a la hora de proyectar el crecimiento para sustentarlo con energía limpia, segura y económica.